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LifeLine, hablando con Taylor

Hablemos de… LifeLine.

“Si intentas abandonar el barco y sumergirte, pasa a la página 80”
El tesoro del galeón hundido. Timun Más.
“Si prefieres escapar y pedir ayuda para el Land Rover, ve a la página 100”
Safari fotográfico. Timun Más.
“Si retrocedes por las escaleras y cruzas el muro, vete a la página 128”
Noche en el bosque del hombre lobo. Ediciones B.

Esto que acabas de leer son unos extractos de unos libros pertenecientes a la serie “Elige tu propia aventura”. En ellos se nos presenta una historia que, como en cualquier novela, tiene inicio, nudo y desenlace. Pero con una ligera variante, la inclusión de unas notas a pie de página con unas opciones. Nuestra decisión al tomar una de estas decidirá el transcurro del libro. Y con esto, distintos desarrollos y distintos finales. Lo más interesante es que podremos releer las veces que queramos, para tener no una, sino varias experiencias diferentes. Tal y como pasa en LifeLine.

Si ponemos especial atención en estos libros, podemos encontrar una gran base para el concepto de videojuego. Una historia, unos personajes y una línea temporal donde actuar al gusto, factores que acentúan la inmersión tanto en un medio como en el otro. Y esta es precisamente la premisa principal de LifeLine.

3 Minute Games ha conseguido llevar al videojuego, una vez más, las aventuras conversacionales. En ellas no tenemos un vasto mundo donde nuestro personaje vive aventuras a través de las órdenes que le damos mediante un teclado o un pad, sino de un mundo tan grande como nuestra imaginación quiera, que cambia a medida que nosotros avanzamos y las decisiones que tomemos.

En LifeLine ayudaremos a Taylor, un científico espacial que ha efectuado un aterrizaje de emergencia en una luna alienígena. Nuestro protagonista se encuentra abandonado, con su tripulación muerta o desaparecida y tratando de comunicarse con resultados fallidos. Por razones que quedan al imaginativo del jugador, la única persona con la que logra contactar eres tú. Esta es la razón por la que “ayudamos” y no “controlamos” a Taylor como sería lo normal. Él mismo se comunicará con nosotros vía texto para pedirnos asesoramiento y consejo, contándonos como le va según la elección que tomásemos previamente. Taylor se fía de nosotros, y si nuestra mejor idea es que entre en el cuarto de la derecha, eso hará. De todos modos no es estúpido, y si le da mala espina te lo hará saber, por lo que si seguimos creyendo que es la opción adecuada, habrá que convencerle.

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El juego se desarrolla en modo texto, no tendremos mapa, vista del lugar, ni nada que nos indique con exactitud cuál es la situación más allá de lo que interpretemos a partir de nuestro amigo espacial. Él es nuestra presencia allí donde se encuentre, y por su bien, conviene que hagáis equipo actuando en tiempo real. Si, has leído bien, actuando en tiempo real. Y es que si Taylor va a explorar una zona alejada, puede que tarde diez minutos en darte una respuesta. O media hora. O dos horas. Quién sabe. Lo único que sabremos es que está ocupado, tal y como indica el último mensaje de la transmisión.

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 Esto introduce al juego un factor muy importante, la preocupación por nuestro personaje. Más allá de una simple herramienta, se convierte en una persona con su mentalidad y sentimientos que nos pide ayuda. Juegos como “The Wolf Among Us”, de Telltale Games, también se fundamentan en la toma de decisiones, pero ahí el resultado es inmediato. Con Taylor no, y es duro saber que ha muerto tras seis horas esperando respuesta. Si, podemos volver atrás y recapitular, pero si en “Elige tu propia aventura” te advertían que no hicieses trampa para disfrutar al máximo, porque vas hacerlo aquí?

Técnicamente el juego es sencillo: en pantalla tenemos líneas de texto y opciones para continuar la historia, el botón de opciones y el de salir. El sonido se limita a una pista ambiental, y efectos sonoros al elegir una decisión. No incluye modos de dificultad, ni cambios de personaje, ni usuarios, ni puntos de guardado; solo sois Taylor y tú. Aun así, el juego no se porta mal. Después de nuestra primera partida podremos activar el modo rápido, sin tiempos de espera. Esto es ideal para llegar a ese punto donde crees que te equivocaste o donde deberías coger otra dirección.

En aspectos de historia tampoco tenemos gran complejidad, pero es aquí donde cada jugador la ampliará dependiendo de cómo se introduzca, enfatizando con Taylor. Como último apunte, el creador es Dave Justus, guionista de “Fables: The Wolf Among Us”, comic en el que se basa el juego de Telltale Games del que hablábamos antes.

LifeLine y toda su serie, están disponibles en GooglePlay y en AppStore a precios que oscilan entre 1€ y 3€. Eso sí, en caso de que no quieras jugarlos en inglés, solo su quinta entrega, Infierno Blanco, fue traducida al castellano.

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Respiro cine. Bajista. Consolero. Fan del wrestling. Crecí con Pokémon, maduré con Metal Gear y me hice adulto con Dark Souls. Aun busco las cintas de tinta para guardar la partida.

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